Si estás leyendo este artículo, es probable que te encuentres en la siguiente situación familiar: tu pequeña princesa de dos años, esa misma que te roba el corazón con una sonrisa, parece haber desarrollado una pequeña inclinación a la rebeldía.
Sí, estamos hablando de esa etapa en la que tu dulce ángel decide que, de repente, mamá o papá ya no saben nada y sus palabras parecen evaporarse en el aire.
Como madre o padre, es una situación que puede resultar desesperante y hasta cómica por momentos.
Pero no te preocupes, he reunido 10 consejos sensatos para ayudarte a navegar por esta etapa desafiante, pero encantadora de la paternidad.
Vamos a sumergirnos en el maravilloso mundo de la crianza y descubrir cómo manejar a nuestra pequeña rebelde de 2 años.
1) Mantén la calma
Lo primero que debes recordar es que tu hija es solo una niña de dos años. Su cerebro aún está desarrollándose y está aprendiendo a manejar sus emociones. Entonces, cuando tu hija no te haga caso, lo más importante es mantener la calma. No te lo tomes de manera personal. Ella no está intentando desafiarte, solo está tratando de entender el mundo a su manera. Así que respira hondo, cuenta hasta diez si es necesario y mantén la serenidad. Recuerda, tú eres su modelo a seguir.
2) Usa refuerzos positivos

Si hay algo que he aprendido en mi camino como madre, es el poder del refuerzo positivo.
Recuerdo una vez cuando mi hija se negaba a recoger sus juguetes. En lugar de regañarla, decidí probar algo diferente. Le dije que cada vez que recogiera sus juguetes, le daría un abrazo y un beso. Y funcionó. Ahora, ella recoge sus juguetes sin que yo se lo pida.
El refuerzo positivo puede ser un gran motivador para los niños. En lugar de centrarte en lo que están haciendo mal, busca momentos para elogiar lo que están haciendo bien.
Esta estrategia no solo incentiva el buen comportamiento, sino que también ayuda a construir su autoestima.
3) Toma en cuenta su desarrollo
¿Sabías que los niños a los dos años todavía están desarrollando su capacidad para seguir instrucciones?
De hecho, según los expertos, a esta edad los niños pueden seguir una serie de dos instrucciones a la vez.
Por ejemplo, pueden entender cuando les dices ‘recoge tu oso de peluche y ponlo en la caja de juguetes’.
Así que si tu hija parece no estar escuchándote, puede ser que simplemente se sienta abrumada por un montón de instrucciones.
Intenta simplificar tus peticiones y asegúrate de que sean adecuadas para su nivel de desarrollo.
4) Dedica tiempo de calidad
Nada puede reemplazar el amor y la atención que le brindas a tu hija.
En este mundo acelerado, a veces podemos olvidarnos de lo importante que es simplemente pasar tiempo juntos.
Tomarte el tiempo para jugar con ella, leerle un libro o simplemente escucharla, puede hacer una gran diferencia en su relación.
Este tiempo de calidad juntos no solo fortalece su vínculo, sino que también le muestra que valoras su compañía y que estás dispuesto a dedicarle tu tiempo.
Cuando sienta este amor y atención, será más probable que quiera complacerte y seguir tus instrucciones.
5) Acepta que no siempre te hará caso
Los niños son individuos independientes con sus propios pensamientos y sentimientos. No siempre van a hacer exactamente lo que queremos, cuando queremos. Y eso es parte del crecimiento y desarrollo.
Puede que haya días en los que sientas que estás hablando con una pared. Esos días pueden ser frustrantes, pero también son una oportunidad para recordar que tu hija está aprendiendo y creciendo.
Y aunque pueda parecer un desafío ahora, esta independencia es algo que apreciarás cuando sea mayor.
Publicaciones relacionadas de Crianza Constructiva
Así que respira hondo, ten paciencia y recuerda: esto también pasará.
6) Comunícate a su nivel
Un hecho interesante que los psicólogos infantiles han destacado es que a los niños les va mejor cuando nos comunicamos con ellos a su nivel. Esto significa agacharse hasta su altura física y hacer contacto visual directo, cuando estamos hablando con ellos.
Además, el lenguaje que usamos también debería ser acorde a su edad. Los conceptos y palabras complejas pueden confundir a los niños pequeños, por lo que debemos simplificar nuestras frases para que sean de fácil comprensión.
Esta práctica ayuda a los niños a sentirse escuchados y comprendidos, lo que puede fomentar una mejor cooperación y comunicación entre ambos.
7) Hazle sentir seguro
Algo que he aprendido a lo largo de los años es que los niños tienden a portarse mejor, cuando se sienten seguros.
Recuerdo un día en que mi hija estaba muy inquieta y no me hacía caso.
Entonces me di cuenta de que estaba preocupada, porque íbamos a visitar un lugar nuevo.
En vez de regañarla, le di un abrazo y le aseguré que estaría con ella en cada paso del camino.
Esa seguridad pareció calmarla y pudo seguir mis instrucciones mucho mejor.
Por lo tanto, cuando tu hija no te hace caso, intenta entender qué está sintiendo. Puede que esté asustada o ansiosa. En esos casos, dale seguridad y hazle saber que estás ahí para ella.
8) No te tomes su comportamiento personalmente
Es importante recordar que tu hija de dos años está aprendiendo y explorando su entorno.
Su comportamiento es una reflexión de su desarrollo, no un juicio sobre tus habilidades parentales.
Así que, por mucho que te duelan esos momentos de rebeldía, intenta no tomarlo como algo personal.
9) Celebra los pequeños logros

La paternidad es un viaje lleno de altibajos. Habrá días en los que sientas que todo va mal y días en los que todo parece ir bien.
En esos momentos difíciles, recuerda celebrar los pequeños logros.
¿Tu hija se puso los zapatos por sí misma? ¡Eso es fantástico!
¿Comió todas sus verduras sin protestar? ¡Genial!
Celebrar estos pequeños logros te ayudará a mantener una perspectiva positiva y a recordar que cada pequeño paso es un paso en la dirección correcta.
10) No tengas miedo de pedir ayuda
Todos necesitamos una mano amiga de vez en cuando, especialmente cuando se trata de la crianza de los hijos.
Ya sea que busques el consejo de un amigo, un familiar o incluso un profesional, recuerda que no estás solo en esto.
Pedir ayuda no es señal de debilidad, sino una señal de amor hacia tu hija.
¡Sigue adelante que tú puedes!
Suscríbete para recibir más contenido como este por correo electrónico
Te enviaremos nuestros últimos artículos por correo electrónico. Puedes darte de baja fácilmente en cualquier momento.